50 sombras de resignación femenina

Por lo que me han contado o he visto en la televisión, 50 sombras fue una inspiración de la trilogía Crepúsculo. Empezamos bien. Hay que comprender que para una fan de True Blood tan acérrima como es mío, Crepúsculo sea algo menos que un chiste. Las sombras pronto se denominaron “porno para mamás”, epíteto menos erótico, imposible. Se conoce que las mamás no ven porno o no al menos, las mamás americanas. O que al convertirte en mamá no tienes permiso para mirarlo. Lo que sea. Total, que unas novelitas es la excusa para que mujeres de medio mundo occidental descubran el sexo. O las fantasías sexuales. Mujeres que en su vida han pasado del misionero se desmelenan porque una mujer, mamá, lo escribe y de repente, está bien. Un ama de casa se desinhibe y como no es pervertido, es correcto. Hay dos cosas horribles en este hecho: primero porque se ha demostrado la cantidad de señoras que no han tenido una vida sexual plena y segundo porque ahora que la descubren, resulta que es sexo sumiso.

La mujer inexperta se pone en manos de un señor forrado (que además está buenísimo) y queda expuesta a su merced y voluntad. No hace más falta ver el tráiler. Una vez más la mujer es sometida, es aleccionada por un hombre, que la toma bajo su capa, que ni la de Luis Candelas. Lo interesante es que a muchas mujeres les ha encantado la historia. Sentirse dominada es una de las fantasías más recurrentes. ¿Qué cómo lo sé? No sólo porque lo he leído hasta la saciedad en las denominadas “revistas femeninas” sino porque al tener un blog, tengo acceso a cierta información privilegiada. Muchas personas llegan hasta mi bitácora escribiendo: me gusta que me violen. Creo que llegado este punto, y si me lee alguien que haya dicho esto, es conveniente aclarar que la violación es la relación sexual NO consentida. La violación ES una agresión sexual contraria a la voluntad de la persona agredida. Con lo cual, que te guste que te violen es algo sin sentido. Quizá lo que te guste sea que te dominen en la cama y de eso hablaremos después. Pero siguiendo con la sumisión en la cama, con todas las vertientes de esta idea de que las mujeres estamos más que dispuestas a ser sometidas por un varón de buena verga porque es lo que más deseamos en este planeta, decir también que hay quien llega a mi blog escribiendo: que ha violado a alguien (no sé qué pretende, si ya lo ha hecho, no sé qué consigue con esa búsqueda), que quiere violar a alguien (quizá busque consejo) o quienes quieren saber si a las mujeres nos gusta que nos violen (o lo más parecido a buscar si nos gustan que nos sometan aunque roguemos que no lo hagan.) Quienes han violado me dan mucho asco y ojalá reciban su castigo: los que quieren violar, ojalá os deis cuenta del error que pretendéis cometer, los que quieren saber si a las mujeres nos gusta ser violadas, la respuesta es no. Espero haber sido de ayuda.

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Aunque no me quito de la cabeza un concepto que en Historia siempre hemos escuchado de boca de algunos seductores y en las críticas hacia la sociedad de aquellas mujeres que pudieron escribir y que consiguieron que sus textos nos llegasen: la idea de que la mujer de buena cuna, la mujer respetable y de alcurnia va a decir que no a un caballero en primer lugar, para hacerse valer, porque es lo que una dama debe hacer. Siempre se ha visto bien que una dama reniegue de sus impulsos sexuales, que se deje llevar por el amor carnal. Una dama ha de rechazar y sus noes, son síes. Y de estos barros estos lodos: la idea de que la mujer reprime su instinto sexual por pudor se convierte con el tiempo en esa manida frase de “las mujeres cuando dicen que no es que sí”. Y ya tienes ahí a la caterva de depravados que bajo unas normas impuestas por ellos mismos, conforman el ideario femenino de nuestra sexualidad.

La cosa está en que no hay nada malo en que a una mujer le guste sentirse dominada en una relación sexual, siempre y cuando sea un rol pedido y aceptado por las personas implicadas y que dicha situación no traspase los límites que se establezcan. Hay tantas fantasías sexuales como personas en el mundo y mientras sean realizadas con libertad, consentimiento y deseo, no hay nada de qué avergonzarse. ¿Y qué problema hay en 50 sombras de Grey? Pues la pena de seguir perpetuando la idea de que la mujer cándida descubre el placer al entregarse a un hombre. Una mujer que no ha sabido descubrirse a sí misma y que no expone su voluntad en la relación, sino que se deja llevar. La mujer del siglo XXI ha de superar esta ignorancia de la sexualidad y aprender a no ser el jueguecito de nadie. La pena es que este repentino despertar femenino a las fantasías sexuales, se ha debido a una novela que da permiso a la mujer para fantasear: y da permiso bajo mi opinión por cómo es la autora. Si la misma trilogía la hubiera escrito, por imaginar, una actriz porno, no hubiera tenido ni la mitad de éxito. La pena es que en el siglo XXI las mujeres hayan empezado a hablar de sexo como si empezasen la casa por el tejado: pensando en la sumisión en lugar de ser ellas el foco de la revolución.

Así que si sumamos: que hay más de una generación de mujeres que no ha despertado al sexo (incluso teniendo hijos), que cuando lo hacen se descubren al sexo sumiso con un hombre en el rol dominante y que muchos hombres creen que pueden abusar de una mujer porque les va a encantar, te das cuenta de que seguimos con un problema enorme para conseguir na sexualidad plena, adulta y satisfactoria para la dignidad de todas las implicadas e implicados.

 

Los niños no pueden jugar a ser padres

Qué acostumbrados estamos de ver a las niñas cuidando de muñecas, de bebés de plástico, empujando pequeños carros o dando de comer a seres de trapo que poco alimento necesitan. Lo vemos por la calle, en casa de personas con niñas, en la televisión, en los anuncios de juguetes. Esas niñas que aprenden a ser mamás, a ser cuidadoras, a estar al servicio de otro ser vivo en lugar de desarrollar su imaginación, aprender oficios remunerados o simplemente, dejarse llevar por sus gustos personales.

Ese terreno está vetado a las niñas. Al menos a priori. Los padres y madres ven bien que la niña pida muñecas pero no lo tienen tan claro con otros juguetes que no han sido diseñados para desarrollar su verdadero yo: el de futura madre y esposa. Esos juguetes que dan rienda suelta a su personalidad son peligrosos porque puede que se salgan del redil y crear librepensadoras, que es todo lo contrario de lo que quieren que seamos.

Para quienes aún no crean que esto es verdad y que son desvaríos de una feminista radical, he aquí la reflexión:

Se ve bien que las niñas jueguen a ser madres pero no sucede lo mismo con un niño. ¿Qué pasa cuando un niño pide muñecas? Pues que más o menos los padres se flagelan pensando que su niño es rarito, que es medio gayer perdido, que pierde aceite, que qué cojones hemos hecho mal para merecernos esto. No está bien visto que un niño juegue con muñecas, a cuidarlas y a ejercer de padre. Los niños no pueden jugar a ser padres. Las niñas sí.

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Subamos escalones: un niño que juegue a ser padre no está bien, porque los hombres no cuidan a las crías, ese es terreno femenino por lo que es bueno que una niña cuide muñecas pues despierta ese lado suyo, que tarde o temprano aflorará porque ha nacido para parir. Un niño no: ha nacido para ser el macho, no para ser ese medio gay que cuida de sus hijos. Se le tachará de débil, de nenaza, se reirán de él. Porque no está programado biológicamente. ¿Y su padre? Sigue viéndose mal los padres que tratan a sus hijos como lo han hecho (históricamente) las madres. Un hombre que cuida a su bebé, que pide baja de paternidad, que deja su trabajo para ir al pediatra, que deja su vida para cuidar a esa otra vida que ha engendrado, sigue siendo tabú en nuestro país. Eso es cosa de mujeres, no de ellos. Son calzonazos, o señores que no han de tener cojones, que se les han quedado hacia dentro.

Así que si queremos que el futuro sea un sitio mejor, hagamos que los niños también jueguen a ser padres, a cuidar bebés y que no sea algo sólo de niñas. Hagamos de la igualdad el pleno derecho de la humanidad. Y no dejemos de pensar que estas ideas tan nefastas son las que hacen que las generaciones crezcan repitiendo los errores que hemos pagado las mujeres durante siglos. Hagamos que los niños crezcan sin prejuicios, que no se conviertan en futuros padres que dejen el cuidado de sus hijos a las mujeres y que crean que no es su trabajo.

No pasa nada porque un niño juegue con muñecas. No se va a volver gay. Se va a volver un ser tolerante, de mente abierta y un hombre de provecho. Dejemos que compartan con las niñas todos los juegos y que las niñas lo hagan también. Olvidemos que los juegos tienen sexo y dejemos, por favor, de formar a las niñas como futuras madres y a los niños como futuros machotes. Está en nuestra mano crear un mundo mejor.

Lo que sé de las princesas: Frozen

He visto Frozen animada porque una página feminista la recomendaba y que les gustaba mucho. Así que me la puse. Y si no la has visto y te fastidia que se den detalles, párate aquí!!

A priori puede parecer que tiene tintes feministas. Son dos hermanas que buscan un futuro mejor, porque han sido un poco desdichadas pese a vivir en la abundancia, que se dan cuenta que es en ellas mismas donde está la respuesta a sus problemas y que han de romper con las hablidurías para ser libres. Hasta aquí muy bien. Pero las feministas, como decimos en Cataluña, filem molt prim (hilamos muy fino) y esta magnífica estampa feminista made in Disney, se desmorona.

Como Disney es Disney, los padres mueren. Los dos. Y aunque sale la madre (cosa rara), casi no tiene frase, es el padre quien lleva la voz cantante. Además como padres no valen un duro. Cuando saben que su hija mayor tiene un gran poder, en lugar de ayudarla, la encierran del mundo, alejándola de su hermana a la que tanto quiere. Súper comprensivo todo. Así que tenemos a dos princesas de infancia traumática incomprendidas por sus padres y tratadas de aquella manera. Una se muere de asco en una habitación, encerrada como un bicho raro, que no participa de su familia a quien casi no ve. La otra, sola corre por los pasillos de palacio, preguntándose qué ha hecho para que su hermana sea encerrada. Una familia estable, sana y ejemplar, sí señor. Viva el feminismo Disney.

Por supuesto no pasa a mi atención que las protagonistas son princesas. Disney es casi incapaz de hacer una película con protagonista femenina que no sea princesa. Voy a hacer memoria. ¿Pocahontas era medio princesa, no? Esa no la he visto entera, por eso dudo. Yo creo que no la hay a excepción de la gran Alicia en el país de las maravillas. Las demás protagonistas han de ser de sangre azul. Y estas dos lo son también.

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La que no fue encerrada, la princesa Ana, va como loca por casarse. Da bastante pena la pobre. Pero tampoco me sorprende, teniendo en cuenta que su familia le ha hecho el vacío durante toda su adolescencia. Aunque hay quien le dice que no está en sus cabales, ella pasa de todo y sigue adelante. Hasta ahí puedo leer.

La pobre encerrada, Elsa, ha de escapar de su destino para ser libre y se hace un palacete de hielo. Este personaje quizá sea el más feminista porque pasa de hombres pero tiene un gran problema, que hay que decir que no sale de ella: que la han tratado de monstruo para arriba y que quiere vivir alejada del mundo porque nadie la va a entender. Yo extrapolo este símil principesco con lo que nos pasa a muchas: que al no aceptar la gente nuestra inteligencia, rebelión social y curiosidad y lucha por acabar con el sistema patriarcal, nos quieren bien lejos. Cambia tú esos poderes de hacer que sea invierno de la princesa Elsa por una gran personalidad al margen de los cánones del patriarcado y te encuentras igual: que te quieren bien lejos.

Así que sí, tiene todos los ingredientes de una película Disney pero no se acerca al feminismo en demasía pues para presentar a mujeres fuertes o con decisión Disney sigue presentando a princesas para que las niñas sigan creyendo varias cosas:

  1. Que la belleza absoluta es deseable.
  2. Que si eres buena con todo el mundo la gente será buena contigo.
  3. Que no hay que ser quien eres entre los demás, sino irte a tomar por saco porque no tienes capacidad de aceptarte y pasar de las quejas de los mediocres.
  4. Que si tus padres te encierran porque eres rara no les has de tener rencor.
  5. Todo el mundo ha de demostrarte servil.

Y no sigo. Así que nada, que no, que Disney no ha cambiado. Nos venden las mismas historias con gotas del mundo actual pero sigue siendo una desfasada película de princesas.

Los maravillosos genes de la raza blanca

Tiene gracia. Ayer hice un link a una noticia donde se hablaba de una niña, conocida (o vendida por sus mismos progenitores) como la niña más guapa del mundo. Puse: tengo muchas cosas que decir al respecto. Y el Twitter oficial de la niña (¿cuál es la edad mínima para tener Twitter?), me puso un favorito. No sé si sabe castellano. Si no, no hubiera puesto un favorito a una cuenta feminista.

Porque sí, tengo algo que decir al respecto.

Kristina Pímenova, se llama la criaturita y no ha cumplido aún ni los dos dígitos. Su madre, antigua modelo, su padre, jugador de fútbol. Se conoce que son unos genes potentes, como en suelo patrio podría ser la unión de folklórica y torero. Su madre y su padre están más que satisfechos de que la nena menee palmito en pasarelas y que grandes marcas se la rifen. Se conoce que comenzó a desfilar con tres años. Y para más inri, la chica está presente en todas las redes sociales, enviando su imagen al mundo entero cuando aún no sabrá ni dividir con decimales.

Obviamente, tengo mi propia opinión al respecto:

Lo primero que quiero decir es que no me gusta, repito, no me gusta nada, la etiqueta de “la niña más guapa del mundo”. Cabe recordar que en el mundo hay varias razas, que los seres humanos somos todos muy distintos y que la belleza se mide según el ojo desde el que se mira. No es “la niña más guapa del mundo” porque la belleza no es igual para todos. ¿Soy la única que ve cierto racismo en todo esto? Nos hemos más que acostumbrado a vanagloriar a la raza blanca y a vender nuestro código genético como superior (esto no es nada nuevo) y nos creemos el centro de todo. ¿Qué han de decir las mujeres de color, asiáticas, taínas? ¿Estamos mandando al mundo la idea de que si no son blancas jamás serán las mujeres más guapas del planeta?

La niña en cuestión
La niña en cuestión

El hombre blanco siempre imponiendo su criterio.

Lo segundo es la falta de escrúpulos que pueden tener estos progenitores. No les importa someter a su hija a trabajo, a sesiones de fotos, a que su imagen esté pululando por ahí sin medir las consecuencias. Nunca he visto mal que en alguna ocasión algún niño o niña haga un anuncio, como mera diversión, ingresos extras, etc. Pero esto va más allá. Yo no me sentiría tranquila exponiendo a una persona al ojo público cuando no tiene la madurez necesaria para saber si eso es bueno o malo. Si lo quiere o no. Siempre pueden escudarse en eso de que: ella se lo pasa muy bien.

Pero ella no ha podido escoger. Ningún infante puede escoger. Aunque algunos rechacen el colegio, la opción B no es esta. No sé qué diferencia hay entre los padres de ciertos países que obligan a sus hijas a casarse con 8 años que estos que desde los 3 meten a su hija en un juego de adultos. Claro que esto puede resultar más glamuroso, pero en el fondo es lo mismo. Niñas que no eligen, que son expuestas por sus padres.

Y es que el bien más preciado que tenemos es la libertad y con ella la capacidad de decisión. Con 9 años no puedes diferenciar si este trabajo es bueno o malo. Aunque peor aún: lo que esta niña no ha podido es decidir. Como las niñas que dejan el colegio a los 12 años para cuidar la casa. Como todas esas sobre las que ponemos el ojo, criticando a su cultura.

Porque el infierno es el paraíso del que no se puede escapar.

 

De esto y de aquello

A veces te pasas días sin saber de qué escribir y de repente un día se te agolpa todo. La semana pasada nos despertamos con el tweet de Pedro Sánchez que reproduzco textualmente, con las letras comidas y todo: “Cuando sea Presidente promoveré q las víctimas dl terrorismo machista sean reconocidas con funerales de Estado, como las del terrorismo”. Me gustaría mucho poder decirle a Pedro Sánchez que valoro mucho sus esfuerzos por los derechos de las mujeres y su buena predisposición a ello. Que le veo buenas intenciones y que me cae muy bien, pero a su vez me gustaría darle mis razones por las que ese tweet me molestó:

  1. No necesitamos funerales de estado.
  2. Necesitamos que no mueran más mujeres.
  3. Necesitamos que las bases de la sociedad sean lo suficientemente maduras como para que no se mata a la mujer por ser mujer.
  4. Necesitamos remodelar lo que es bueno y malo en la sociedad para eliminar el machismo.
  5. Necesitamos que muchas de las cosas que son inamovibles de la sociedad, se muevan para poder dejar sitio al futuro.
  6. Necesitamos una nueva educación.
  7. Y los funerales, lo que queremos, es eliminarlos.

En segundo lugar me gustaría hablar de la ley contra la homofobia que hemos instaurado en Catalunya desde el dos de octubre, llamada Ley de Derechos de las Personas Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales y para la Erradicación de la Homofobia. Me gustaría decir al respecto que me parece muy bien que se haya aprobado esta ley y que sin duda beneficia a mucha gente, pero no puedo dejar de pensar si en el fondo es una buena noticia que necesitemos esa ley. Quisiera pensar que en Cataluña, un país que somos tan guays, aún estamos conviviendo con personas homófobas. Esta ley sólo deja a la vista que necesitamos aún profundos cambios sociales de los que estamos muy lejos todavía.

¿Algo que declarar?
¿Algo que declarar?

En tercer lugar quisiera hablar de las declaraciones de Mónica de Oriol respecto a lo de contratar a mujer que no vayan a ser madres. Y realmente si algo he de decir de esto es que lo que dijo no es más que una verdad como un templo. Un secreto a voces que nadie había puesto en los titulares. Pura realidad. Los empresarios prefieren no contratar a madres o personas que quieran o vayan a serlo y es así. Que levante la mano la que nunca le han preguntado en una entrevista de trabajo por su vida personal. A mí me lo preguntaron a los 23, imaginad. No nos escandalicemos por lo que ha dicho sino por lo que todos hacen. Por cómo es todo el mundo laboral. Esta mujer no ha dicho nada que no sepamos ya. Simplemente hay que coger las herramientas feministas con las que llevamos cargando toda la vida y seguir luchando. Que los amigos de Gallardón están por todas partes.

España cañí

Toni Nadal. No, no, no, no, no, no. Muy mal. Niño malo. Eso no se dice. Caca.

Pero lo has dicho. Nadie te ha pedido tu opinión pero tú la has dado, porque este es un país libre y tan libre es que yo respondo. Bueno yo y todas, y todos. Las has liado.

Yo que siempre he dicho que el tenis me parecía un deporte bastante igualitario. Un deporte donde se tiene en la misma consideración la versión femenina como masculina. Donde las tenistas mujeres son tan respetadas como los hombres. O no sé, me lo parecía a mí. Últimamente (y en toda la Historia) ha habido grandes tenistas, es un deporte muy seguido y que yo creía al margen de los estereotipos machistas. Pero en todos lados cuecen habas.

Toni Nadal no ve lógico que una mujer entrene al equipo Davis. Que muchas cosas se hacen en los vestuarios, que no es plan. También dice que no es machista.

No sé qué hacen los tenistas en el vestuario. Digo yo que si se ha de discutir algo se puede hacer vestido igual. No sé. Me parece a mí oye. Pero lo que huele esto es a machismo por todos los poros. Machismo inmenso que rezuma en todos los rincones. Aún hay hombres que no quieren a mujeres en su entorno. El mundo tradicionalmente de hombres ha de ser de hombres pero claro, Toni Nadal no ha dicho nada de esos equipos femeninos que son capitaneados por hombres. Porque eso es lo lógico.

images1AE618MFLa lógica que ve este señor es que el hombre es quien ha de capitanear. El hombre es el que manda. Una mujer no puede. Qué bochorno que un hombre se vea mandado por una mujer.

Además que digo yo, el tenis es tenis, sus reglas y ejecución puede ser comprendida igual incluso por un cerebro de mujer. Vamos, si queréis os lo miro.

Es un ejemplo más de cómo algunos hombres sólo quieren a las mujeres fuera de su entorno. Quieren que la mujer no tenga poder, que no esté a su mismo nivel, que no les pueda mandar. Hombres que ven inferiores a las mujeres, que no las consideran capaces de poder estar a su misma altura. Que son dos problemas de las mentes machistas pero que se parecen mucho: primero que la mujer no se entrometa en su entorno y segundo, que no tenga poder.

La realidad es que no hay razón en las palabras de Toni Nadal. No hay ni media palabra de verdad. Si quieres que tu mundo de hombres sigue siendo de hombres, coge una máquina del tiempo y retrocede en él. Porque ya hemos evolucionado. Lo que pasa es que no todos evolucionamos a la misma rapidez.

 

Carta de admiración a los pro-vida

Queridos pro-vida:

Me dirijo a vosotros para deciros que vuestra opinión no cuenta para nada.

Que podéis manifestaros lo que queráis. Lo que os dé la gana, más faltaría. Pero no hace falta, de verdad. No os necesitamos. Para nada. De hecho, se vive mejor sin vosotros.

Sois el grano en el culo. El pus más grande. Sois dictadores que os basáis en unas cuestiones religiosas que no importan. Porque Dios no existe. Ya os quito esa presión. No existe. Y si existiese vosotros arderíais en el infierno. Tenéis tantas ganas de meteros en las vidas ajenas que no os dais cuenta que la vuestra va haciendo el ridículo por donde pasáis.

¿Y sabéis por qué vuestra opinión no importa? Porque no sois las personas embarazadas. Esa es la única voz que importa, así que imagináis lo poco que se os necesita.

Miraos al espejo y decidme: ¿tenéis útero? Si la respuesta es no, ahí se acaba todo. Si la respuesta es sí, decidme ¿estáis embarazadas? Si la respuesta es no, ya no tenéis nada más que decir. Si la respuesta es sí, decidme ¿deseáis desarrollar ese embrión? Y la respuesta, sólo os atañe a vosotras.

Así que los demás os podéis ir con viento fresco.

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Os voy a decir una cosa: vosotros, tan guays que sois que habláis de bebés tan monos ellos, sólo sois que tiranos que quieren obligar a las mujeres a ser madres. Os gusta obligar a las mujeres, someterlas a vuestro yugo. Sólo entendéis eso. Sólo sabéis tratar a las mujeres como hornos microondas. Si sois mujeres pro-vida, sois idiotas. Ya me gustaría veros a vosotras en momentos de salud muy delicada y que os veáis en la duda de o vuestra vida o la de un feto de tres centímetros. Ya sé que preferís moriros vosotras. Es muy lógico.

Sabéis, vuestra libertad termina donde empieza la de los demás. Y es la libertad de cada mujer decidir lo que quiere hacer. Pero eso no lo entendéis. La libertad os da alergia. Coged una máquina del tiempo y viajad a la época de Franco. Estaréis mejor allí.

Yo por mi parte sólo os digo que os calléis. Que un feto no es un bebé. Que la vida de cada una es la vida de cada una y que ese feto no tiene derechos. Ninguno. Nada. Que no es nada. Que no es un bebé.

Con la ley Gallardón sólo nos hubiéramos acercado a Afganistán. Ni más ni menos.

La gran diferencia entre nosotros y vosotros es que vosotros queréis obligar a las mujeres a ser madres y nosotros pedimos que cada mujer sea libre de decidir.

Sin otro particular se despide,

La libertad.

Feminismo Pop

Hace tiempo que te han recomendado un restaurante. Un restaurante cinco tenedores, con unos precios de risa, en un local de lujo, de diseño. Toda una ganga culinaria. No mucha gente va a él y es que está muy lejos. Demasiado. Es imposible llegar a él en coche, tren, bici… sólo puedes llegar caminando y el camino son más de treinta kilómetros en pendiente en una intensa travesía por tierras hostiles. No te preocupes: tienen servicio de ducha cuando llegues y la cocina abierta 24 horas.

Un día te llenas de valor y dices: ¡voy a ir! Te calzas el mejor calzado, sales con horas de antelación y te las prometes muy felices. La cosa va bien pero casi a la mitad del camino comienzas a desfallecer. Te tiemblan las piernas y comienzas a creer que no vas a llegar a ese restaurante, definitivamente, te han timado. Y como un espejismo, lo ves a tu lado, otro restaurante. Es un buen restaurante, tres tenedores y la comida no es de primera calidad, pero tú tienes hambre así que pasas de todo, ¿para qué esforzarme más si este ya me va bien? ¡Si tienen macarrones y cerveza! Me quedo aquí.

El primer restaurante, el de cinco tenedores, se llama “Feminismo”.

Ese de tres tenedores a mitad de camino se llama “Feminismo pop”. 

He aquí el mayor exponente del feminismo pop.
He aquí el mayor exponente del feminismo pop.

Todas sabemos que el camino del feminismo es arduo, largo, complejo y a veces desesperante. Por eso muchas han optado por quedarse en el Feminismo pop. Muchas de ellas, famosas. Muchas de ellas, con demasiada influencia en la opiniones ajenas. Toda una pena.

No hace falta que definamos el feminismo pero quizá el Feminismo pop necesita presentación. Lo reconoceréis porque habla del poder de la mujer, de ganar dinero, de ser una líder y una cabeza pensante en finanzas o negocios. Y ahí se acabó la historia. No habla de nada más. El Feminismo pop quiere ganar dinero pero no le importa fregar los platos por la noche. No busca en el interior de los problemas.

Obviamente las exigencias del Feminismo pop son buenas, no es un mal restaurante, se come bien. Pero no es del todo recomendable ni por supuesto, tiene todos los platos que hacen de un menú un menú 10. Sigue apoyando las ideas conservadoras respecto a lo que la mujer significa en la familia, sociedad o imagen.

El Feminismo pop no dice nada al respecto de las cadenas que atan a la mujer al patriarcado. A las pop les da igual la obsesión del cuerpo de la mujer o del color de la piel (racismo) o de cumplir a raja tabla el papel que la naturaleza les ha dado a las mujeres. Ellas no hacen caso de esto: creen que con conseguir millones y ser las cabezas visibles de publicidades o de rellenar con su presencia horas televisivas, es suficiente.

Por eso se quedan cortas. Y a mí personalmente, es un feminismo que no me interesa. No quiero ver a mujeres con poder que luego alardean de ser perfectas esposas, madres ejemplares, vendiendo una familia feliz construída a través del largo pavimento del machismo más recalcitrante. Tampoco se revelan contra la exigencia hacia el cuerpo de la mujer y no dudan en usar una sexualidad infinita para hacerse un lugar en el mundo. O sea, que usan las herramientas patriarcales para triunfar y seguir hablando de feminismo mientras se regocijan de tener el apellido de su marido.

El Feminismo pop se queda a la mitad y no parece que vaya a avanzar porque ya les va bien: dame el dinero para mí y si tengo que enseñar el culo para triunfar, pues lo enseñaré.

Algo pasa con los Yuesey

Tengo en mis manos el número de Agosto de la edición norteamericana de la revista InStyle. Me la han traido de USA por la entrevista que se publica de Zooey Deschanel (estoy enamorada de ella, creo que ya lo he dicho alguna vez). Pedí que me la trajeran porque quería leer lo que tanto revuelo ha montado. Deschanel dice (con más razón que una santa): “cuando estaba casada todo el mundo me preguntaba cuándo iba a tener hijos ¡no todas las mujeres estamos obsesionadas con dar a luz!”

Parece que un amplio sector femenino americano se ha olvidado de seguir luchando.
Parece que un amplio sector femenino americano se ha olvidado de seguir luchando.

Hablar de Zooey en los Estados Unidos es hablar de feminismo. Primero porque ella habla de ello y porque lo proclama. Segundo, porque vive su vida con libertad e independencia. Con sus dichos y actos se ha abanderado del nuevo feminismo estadounidense pop. Y aunque obviamente habrá muchas feministas en Estados Unidos (luego os lo miro), brillan por su ausencia en el plano social. Recientemente hemos visto como algunas de las caras más famosas del star system reniegan del feminismo en lo que es una completa falta de información de lo que es. Shailene Woodley (“Los descendientes”) es una de las que más recientemente se han declarado en contra usando unas expresiones hartamente incomprensibles: “Creo que la idea de tomar el poder y sacar del poder a los hombres nunca va a funcionar porque se necesita equilibrio. Yo misma me siento muy en contacto con mi lado masculino, me siento 50% hombre, 50% mujer”. Vamos, que ni pensó. Otras como Lana del Rey, con quien me he llevado una decepción, pues me encantan sus canciones (¿puede admirar una feminazi como yo a una persona así?) dice que oh Dios mío cuando le hablan y que pasa.

El caso es que últimamente nos llega desde los Yuesey una oleada de feminismo que no sé cómo interpretar. Parece haberse convertido en la pregunta del millón de todas estas mujeres con poder o fama y su respuesta ha pasado a ser bochornosa: ellas dicen que no lo son porque me temo que la idea de que el feminismo odia a los hombres y está en contra de la belleza femenina aún están grabadas en las mentes de las nuevas generaciones. Quizá la barrera no está del todo rota y estas respuestas esconden algo más: en industrias aún manipuladas por hombres y pensando en la mirada del hombre, la mujer con autodeterminación se queda sin trabajo o sin apoyo. ¿O es que los hombres quieren que esa actriz que está super buena diga que no va a ser su nenita? No creo que les haga mucha gracia.

¿Qué ha sucedido por el camino? En esa tierra donde las sufragistas iniciaron la lucha para dar voz al voto femenino, sus descencientes han decidido que ser feminista es un rollo y algo que no va con ellas. Lo peor es que lo expresan desde su plataforma capaz de llegar a millones de chicas que creerán que si ellas han tenido éxito y piensan así, ellas también pueden seguir sus pasos en lugar de ser esa fea feminista que no se come un rosco. Lo cual es un terrible error. wpid-2907223_640px.jpg

Lo que está claro es que la pregunta ¿eres feminista? se está poniendo de moda en los tabloides. ¿Por qué? Sinceramente, no lo sé. Quizá sea una moda. Quizá sea por situar a las nuevas generaciones de mujeres con poder. Quizá sea porque estemos viviendo una nueva oleada del pensamiento en el que estamos redefiniendo las antiguas filosofías. Quizá sea porque el mundo moderno es tan complicado y el feminismo está en un momento curcial de su evolución que parece necesitar reubicarse. O simplemente por morbo. Lo que sé es que es una pregunta obligada en las últimas entrevistas que se hacen a las mujeres famosas (ayer lo visteis en el post de Keira).

Puede ser que el feminismo esté en plena revisión. O de moda.

Más de lo mismo

Me he comprado esta revista porque estoy muy enamorada de Keira:

wpid-wp-1407761753104.jpgYa sé lo que estáis pensando. Pero lo he hecho. Ella me encanta. Qué le vamos a hacer. Pero cómo no, las preguntas que le hacen son las de siempre:

wpid-wp-1407760762505.jpgReconozco Keira que me has defraudado. O tú o quien ha traducido esto, no lo tengo muy claro. Quizá no hayas querido decir esto, pero si lo has dicho, has caído un escalón: lo de adoptar el apellido de tu marido no es amor, es renunciar a quien eres tú, a tu nombre, una identidad que te pertenece y te representa, no la de un hombre al que hoy quieres y mañana no. Quizá no sea muy romántica pero me quiero más a mí que a perder mi identidad por amor a un hombre.

La segunda pregunta es muy fuerte. Hablemos de matrimonio, eres fan de la familia. WTF? Qué pregunta es esa? Por qué esa pregunta se le hace siempre a las mujeres? ¿Será porque las mujeres quieren leer cosas con las que se sientan identificadas? “Esa será actriz, pero se somete a la familia y al hombre, como yo”. O es que aún tenemos metido en la cabeza que casarse y tener hijos es lo que acaba de dar sentido a la vida de la mujer.

wpid-wp-1407761662782.jpgAtención: se ha declarado una nueva moda: preguntar a las famosas por su feminismo. Sinceramente, no entiendo ni la pregunta ni la respuesta, pero me parece harto peculiar cómo se trata el tema. Sigue siendo lo de siempre: tratar a las feministas de ogros verdes come niños y que si se habla del tema sea de tapadillo, de una forma absurda, como una rareza y que la respuesta sea más rara aún.

wpid-wp-1407761718008.jpgPues nada Keira, que yo te quería mucho pero ahora estoy un poco confusa. No sé, no sé…

Si queréis leer las maravillas de preguntar por el feminismo, es la revista Glamour del mes de Agosto.