Guía útil y actualizada de lo que te permite hacer el feminismo

Percibo últimamente algunas cabezas sin timón que no saben hacia dónde nos lleva esto del feminismo y que, como si fuera una secta omnipotente, nos manipula usando preceptos rígidos e insalvables.

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Para ellos y ellas y para quienes ni si quiera se han preocupado en saber qué es el feminismo, aquí estos puntos:

  1. Te permite amar a los hombres. ¿Qué no quieres ser feminista porque no eres anti-hombres? ¡¡No te preocupes!! Abraza el feminismo sin miedo porque ¿sabes? ¡nosotras tampoco les odiamos! Hay un camino entre odiar el patriarcado y odiar a los hombres.
  2. Puedes ser heterosexual. Tranquila que no vas ni a tener que odiar a tu novio ni a dejarlo. Podemos ser heterosexuales. La homosexualidad no es obligatoria.
  3. Se te está permitido usar maquillaje, tacones, etc. ¿Qué no te gusta el feminismo porque somos unas feas que no se arreglan? ¡Fuera complejos! Puedes maquillarte siendo feminista y ponerte minifaldas. Porque defendemos la integridad de la mujer en su aspecto y a hacer con su cuerpo lo que quiera.
  4. Criticar a Femen. Puedes hacerlo. Yo nunca he escondido que no me gusta nada su forma de actuar. Yo y muchas otras lo hemos dicho, que su feminismo no nos representa en cuanto a puesta en escena.
  5. Depilación. Nos gusta ir con la sobaca mora al aire y con la mata de pelo. Pero hay quien no. La depilación tampoco es obligatoria. Puedes ser una feminista de exilas depiladas y te vamos a aceptar igual.
  6. Alimentación. De la misma forma que no es necesario ser homosexual, tampoco hay que ser vegetariana a la fuerza.
  7. ¡¡Puedes ser madre!! ¡¿Alucinada?! Tranquila, respira. Puedes ser madre y ser feminista, no pasa nada. De hecho, había una antigua consigna feminista que decía “hijos sí, maridos no”.
  8. Y por ende, no es necesario que comas niños y niñas. Puedes ser madre de uno, dos o tres vástagos, como si tienes un millón. Y no tendrás que comer infantes como dicen por ahí las malas lenguas que si nos los tragamos. Tú ni caso.
  9. Tienes derecho a ser guapa. Más allá de cómo te arregles (punto 3) si la naturaleza te ha dotado con una fisionomía excelentemente dotada, también te aceptamos como feminista. No te vamos a echar a los lobos ni nada similar. No somos una panda de trolls envidiosas de la guapura ajena.
  10. Podemos hacer las cosas del hogar. Ningún problema. Ser feminista no es ir por ahí dejando la cama sin hacer. Realmente, no tiene nada que ver. Otra cosa es cómo se reparten las tareas del hogar, pero hacerlas, se nos permite.

No sé si están todas las que son, pero son todas las que están. El feminismo no se rige por esas ideas perversas que sólo intentan desprestigiar nuestra lucha, sino que está a años luz de semejantes tonterías. Mientras que algunos nos quieren menospreciar usando en nuestra contra ideas que jamás hemos abrazado, alejamos el feminismo de las nuevas generaciones.

El vestido de la Pedroche y otros cuentos

Estábamos en casa antes de las uvas y mi tía me preguntó si yo creía que Anne Igartiburu tenía frío. Me la quedé mirando y contesté: tiene tan tiesos los pezones que podría cortar el hielo.

Y era cierto. Su pose rígida, su cara de pasmo en los silencios, estaba tiesa como una vara. Casi tiritaba. Mientras a su lado, un descansado Ramón García con una capa que ya la quería Igartiburu para ella, ni se percataba de las bajas temperaturas. Ahí estaban los dos, un ejemplo más que sumar a la lista de que la mujer ha de enseñar carne y que su belleza y figura ha de estar por encima de todo. Eso que dicen que si quieres presumir has de sufrir.

La palabra es: innecesario
La palabra es: innecesario

Al día siguiente leí en todos los sitios sobre el vestido de llevó Cristina Pedroche en la Sexta. La Sexta es esa cadena que va de progre y de igualitaria y un montón de ideas súper guays, pero que tiene a todas sus presentadores de informativos guapas y delgadas y que no has visto tú una gorda ni una fea, ni nada parecido a un Miky Nadal pero en chica o nada similar al Gran Wyoming pero en chica. Les gusta mucho enseñar tetas y poner a presentadoras buenorras sea donde sea, porque son progres pero les gusta más el culamen que a un tonto un lápiz. Así que repitieron: ella con unas transparencias innecesarias y él bien vestido.

¿Qué raro, no? En dos cadenas se repite el guion. ¿Se habrán llamado para quedar? Lo dudo. Es la moda patriarcal más en voga que nunca oiga. Es la necesidad absoluta de enseñar el cuerpo de la mujer, sea como sea, cuando sea, caiga quien caiga. La mujer está ahí para ser mostrada, ha de lucir, ha de ser resplandeciente, complaciente al ojo del varón que la mira con deseo pero que niega cualquier implicación tras la socorrida: si se lo pone es porque quiere. Ellos, que desde su sofá de comodidad no se han visto nunca cuestionados por su físico y que no han temido perder un trabajo si no cumplen algunas condiciones sexistas.

El problema del vestido de la Pedroche es que no es necesario. Quizá sea esta una gran idea más revolucionaria que la revolución en sí, pero LAS MUJERES NO NECESITAMOS ENSEÑAR NUESTRO CUERPO CONSTANTEMENTE. NUESTRA PROFESIONALIDAD PUEDE DEMOSTRARSE SIN QUE ENSEÑEMOS LAS BRAGAS. Señora Pedroche, enseñe las bragas si quiere, pero no piense que eso es necesario. Aunque si su valía es sólo enseñar las bragas, deje los medios de comunicación para personas más cualificadas.

En cuanto a la Igartiburu, lo mismo le digo señora. Que usted ya es un icono vivo de la televisión de este país: ¿no puede pedir una capita como la de su compañero? Aunque no iba desnuda, su frío era contagioso. Probablemente sea difícil, pero quizá compense enseñar un poco menos pero estar más calentita. Eso, ya lo verá usted el año que viene, donde estará religiosamente anclada a las campanadas de 2016.

Hasta entonces, espero que no se constipen ninguna de las dos.

La respuesta

Muchas veces hemos recibido una patada (ficticia) en la boca cuando nos han respondido que si una mujer está donde está es porque quiere. Esos momentos en que hemos criticado a los floreros que sostienen los paraguas de los motoristas en la parrilla de salida, o cuando hemos visto con malos ojos algunas publicidades misóginas en las que la mujer queda humillada. La modelo está ahí porque ella quiere, nos han espetado en más de una ocasión.

Responder es complicado. Básicamente porque quien dice esta cosa deja expuestas dos cosas sobre su persona: es una persona no formada en el feminismo y no es una persona que quiera razonar. ¿Por qué? Porque la respuesta es feminista y por supuesto, es una respuesta elaborada. O sea, larga. Es una respuesta con solera que muchos no quieren oír porque con su aplastante razonamiento ya dan por zanjado el tema. Y es que es verdad ¿cómo vamos a pedir que nos respeten si las mujeres no nos respetamos a nosotras mismas? ¿cómo hablar de feminismo si da igual, todas prefieren exhibirse como unas guarras? Tenéis toda la razón del mundo, somos unas histéricas.

Pero la respuesta a sus tonterías existe. Me ha quitado el sueño a veces. Me pongo a pensar hasta que por fin el otro día creo que llegué al quid de la cuestión. A ver qué os parece:

Obviamente están ahí porque quieren. Pero no estarían ahí o no al menos una mayoría de ellas si los roles establecidos para la mujer fueran otros. Si los medios de comunicación dejaran de asociar la idea de felicidad y realización de la mujer a través de su cuerpo como un objeto erótico, miles de chicas sabrían que eso no es lo que han de hacer. La sociedad implanta modelos de mujer que construyen presentándolos como los más válidos, modelos a seguir por las chicas, que crecen asociando aceptación social con lo sexual.

Sucede en otros ámbitos. Las niñas crecen sabiendo que socialmente la imagen de la mujer política o científica está mal vista. Esas profesiones están mejor en los hombres y ya rechazan de su mente el imitar a esas pocas mujeres que son cabeza de cartel. Algo similar sucede con el resto: si rechazamos los modelos ofensivos impuestos a la mujer, conseguiremos que muchas de ellas entiendas que sostener un paraguas a un hombre vestidas con la mínima expresión, va contra su dignidad. Pero mientras las mujeres sigan apareciendo asociadas al varón dominante como meros objetos, seguirá siendo la meta de muchas de ellas.

Implantar el feminismo en la cabeza de las mujeres les hará entender que no han de rebajarse a ser comparsa del hombre y les abrirá el futuro a mejores opciones y más elevadas que ser un culo paseante. Pero mientras todos pensemos que están ahí porque quieren y no porque hay una sociedad detrás que sólo crea esos espacios para ellas, seguiremos igual.

Esto es lo que te encuentras en Google si pones: Mujeres en las motos
Esto es lo que te encuentras en Google si pones: Mujeres en las motos

Para cuando hayáis soltado esto, quizá el interlocutor se ha largado y ha pasado de vosotr@s. Si veis que esto sería demasiado para sus pequeñas mentes, siempre podéis contestar con el socorrido ¿tú crees? Y dejar que sus cables hagan cortocircuitos. Porque sólo quieren imponer su frase, repetida como un loro en la estética patriarcal, en lugar de devanarse los sesos.

Haced la prueba.

 

Las mejores noticias feministas de 2014

He esperado hasta el último aliento de 2014 para ver si podía ampliar esta lista, pero me temo que no he añadido nada más. La lista me ha costado lo suyo así que espero que la disfrutéis:

  1. Se abortó la nueva reforma del aborto en España. Sin duda, la noticia estrella. El gobierno que quería llevarnos a los años 50, dejó la ley por el camino y a nosotras con una alegría que no disfrutábamos desde hacía tiempo. El aborto sigue siendo lo que es desde la época Zapatero y la libertad impera en nuestro reino. Aún guardo el diario de aquel día.
  2. La normalización de lo normal. Vogue EUA o el calendario Pirelli han incluido a mujeres más allá de la talla 0 en sus publicaciones. Esto llenó hojas y hojas en prensa y una ligera idea de que las tallas grandes tienen más visión en el mundo. Aunque eso no es cierto y el camino para normalizar lo normal es aún largo, es agradable ver cómo las mujeres no nos sometemos a la tiranía de la belleza delgada y estamos exigiendo un respeto que no habíamos visto nunca. También podemos incluir las canciones sobre culos grandes que nos han llegado este año con la famosa All about that bass o Nicky Minaj y Jennifer López. Hay que perder los complejos. Sigamos por ahí.
  3. Thor será mujer. Marvel anunció en 2014 que las siguientes entregas del cómic el legendario Thor pasará a ser una mujer. Quien posea el martillo será Thor y Marvel ha decidido que ahora sea mujer. Me gusta que se traspasen los roles de género.
  4. Presidentas latinoamericanas. Dilma Rousseff en Brasil, Cristina Fernández y Michelle Bachelet presiden tres de los países más grandes de Sudamérica con un gran porcentaje de la población del continente. Ya es más de lo que podemos decir en España.
  5. Masters of Sex. Barrer las estúpidas ideas sobre la sexualidad femenina defendidas por hombres es el fin de estos dos investigadores de los que me declaro fan y muy fan. Una serie imprescindible.
  6. Mireia Belmonte. Sabemos de muchas mujeres que compiten a muy alto nivel, mujeres que lo dan todo por superar sus metas pero que nunca tendrán relevancia porque el deporte es cosa de hombres. Esa injusticia me llena de rabia. Quiero desde aquí dar mi más absoluto apoyo a las mujeres deportistas y decirles que luchen porque el deporte no es cosa de hombres. Mireia se coló en las portadas dedicadas a los machos bravos del deporte español y nos sentimos orgullosas. Claro, que se dedica a un deporte donde los deportistas hombres españoles no destacan mucho. Ya me hubiera gustado ver las mismas portadas si Mireia hubiera hecho otro deporte.
  7. Twitter. Quiero celebrar desde aquí una realidad que no sé si somos totalmente conscientes: tenemos Twitter. Tanto para lo bueno como para lo malo, ahí está. Nos caen ostias por todos lados, pero tenemos una plataforma donde las mujeres nos expresamos, criticamos, nos damos apoyo y nos desahogamos, compartiendo ideas y proyectos feministas. Desde luego, si en 1930 supieran que hacemos esto, nos llevarían al paredón.

thorAhora que la miro, la lista es ridícula. ¿Qué podemos incluir más en ella? Siguen asesinando a mujeres por ser mujeres (en España estamos como siempre), seguimos cobrando menos, estamos presionadas por todo: por la imagen, el trabajo, se nos juzga por no limpiar bien, por no vestir bien. Seguimos siendo violadas, vejadas, sufrimos violencia de género en mil sitios. Y lo que es peor de todo: que sigue siendo una violencia aceptada. Así que sí, la lista es corta, más corta y en algunos puntos hasta estúpida. Pero esto ha sido 2014.