Otras realidades: la mujer en la India

Os quiero presentar la exposición: Mujeres, la fuerza del cambio en la India. Organizada por la Asoiación Vicente Ferrer a través del testimonio de siete mujeres del país. En ella nos transmiten la dificultad de la vida de la mujer en la India, considerado el cuatro peor país en el que nacer mujer.

Con la llegada de esta exposición hay una entrevista a Moncho Ferrer en El País.

Realmente me ha despertado mucho la curiosidad acerca de la mujer en esta cultura, de la que no sé demasiado. Siempre he escuchado esas leyendas negras en torno a Bollywood y siempre se habla de la mujer en la China, pero después de ver estos dos enlaces que comparto con vosotras, solo puedo deciros que investigaré.

Sí que había leído tiempo atrás que grandes empresas como Pond’s, venden unas cremas para blanquar la piel con unos anuncios tan racistas que riéte tú de cualquier cosa racista que hayas visto antes.

Besos!!!

Coches & Mujeres = Velocidad & Tocino

Y no voy por el tema de conducir… sino a algo más suculento, si cabe!!

Lo vi ayer por la tele: una feria de coches con todos y cada uno de ellos acompañados por la típica guarra de turno vestida de zorra enseñando pechos y poniendo morritos. No, sí, sí. Que mucho hablar de los hombres pero hay alguna mujeres que deberían pasar por un lavado de cerebro porque no veas cómo se comportan. ¿ Es que no tienen amor propio?

¿ Que clase de mujer le llaman y le dicen: ven, serás azafata, te pondremos un cinturón ancho, y ella va y lo hace? ¿ Cómo pudes respetarte tan poco para posar en culos delante de todos los babosos que te ven como un objeto? ¿ De verdad tanto puedes necesitar el dinero para caer tan bajo? Bueno, no quiero entrar a juzgar a nadie en ese aspecto…

Volvamos a lo que nos atañe: ¿ qué relación hay entre mujeres y coches? ¿ por qué han de poner a una tía al lado de un vehículo? ¿ acaso no van a ver coches en una feria? ¿ no se alegran la vista suficiente con los motores?

Es asqueroso ver como ellas se pavonean entre los bólidos mientras ellos las miran lascivamente. Y es que en los mundos “masculinos” la mujer solo es un florero. O sino, pensemos en las carreras de motos con los paraguas o en la fórmula uno con las chicas de los cartelitos. Ellas no juegan. Son un mero adorno.

En fin, empecemos a respetarnos un poquito más. Si las mujeres no empezamos a comportarnos como personas en lugar de objetos calienta braguetas, nada podemos hacer.

Y ya que estamos, ¿ por qué en el 96% de los anuncios de coches con ellos quienes conducen?

De muestra un botón. No os perdáis este enlace y las primeras líneas para describir el tipo de mujer que se busca para estar en eventos deportivos. Más tarde habla de hombres pero en los dos primeros párrafos y con la foto que lo ilustra, nos queda bien claro lo que buscan.

Machismo residual

Llevo días y días leyendo cosas en Internet. Seré una masoquista pero leo esos blogs antifeministas y los diarios de muy derechas y todo lo que huela a machismo recalcitrante, pero es un gran baremo para darte cuenta de cómo están las cosas.

El ataque principal al feminismo se basa en el hecho de que la mujer ha de estar en casa con los hijos. No es que yo esté siempre con lo mismo: buscad vosotras mismas. Poned en Google la palabra “feminismo” y puede ser que os encontréis con más gente en contra que a favor. Todo pasa por el ataque de que las mujeres han de ocupar sus lugares clásicos en el organigrama social: o sea, ama de casa y criadora de niños.

Después nos encontramos con una infinita lista de insultos hacia las feministas por parte de los hombres. Ellos dicen que somos lo peor, que luchamos contra lo establecido en una lucha por recordarnos lo que debemos hacer. Lo cual demuestra una falta total de conocimiento de lo que es el feminismo. Muchos de ellos lo rechazan de la forma más visceral al saber que una mujer que reclama su humanidad (y con humanidad me refiero a la libertad e independencia que todo ser humano ha de tener) para dejar de ser su esclava.

Y es que como ya dije anteriormente, la independencia de la mujer y su no sometimiento al hombre deja a los machos alfa sin su esclava del hogar que les recuerde lo buenos y maravillosos que son en todo lo que hacen. ¿ Por qué otras razones sino los hombres rechazan el feminismo de esta manera tan bruta? ¿ Por qué un hombre no puede aceptar que una mujer sea independiente y que esté a su misma altura? Si no es por la inmensa satisfacción que les produce tener a gente por debajo de ellos, no me lo explico.

Muchos hombres se ríen de que nosotras digamos que valemos lo mismo que ellos. Buscadlo: y no hace falta buscar demasiado, Internet está plagado de esto y no solo desde blogs de auténticos descerebrados sino también desde algunos diarios. ¿ Por qué intentan una y otra vez insistir en que no somos iguales? Porque es ideal tener a una persona por debajo de ti que te idolatre y te trate como el ser más especial del mundo cuando probablemente, no lo sea.

Creemos que hoy en día hemos eliminado muchos de los tópicos machistas pero no es así: el otro día, buscando fotos feministas me encontré con uno que se reía de un escrito de unas políticas que hablaban de su libertad de no criar a sus hijos una vez nacidos, de que los hombres pillaran la baja de paternidad y demás, y se reían diciendo que las mujeres así no son mujeres, que de qué hablan, que ellas han de acarrear con todo. Era muy patético.

Lo triste es que desde nuestro mismo sistema político pepero nos hemos visto atacadas una y otra vez en estos primeros 100 días de gobierno, por parte de seres infrahumanos como puede ser Gallardón o toda la curia papal, que no pueden ser catalogadas de personas, sino de desperdicios humanos. El machismo habita entre nosotras de mil formas y se manifiesta casi siempre en esa necesidad de recordarnos donde está nuestro sitio. Y para esto no hace falta irnos muchos años atrás. Hoy en nuestro país nos enfrentamos a mil y una peleas por nuestra dignidad.

También me he dado cuenta de que a pesar de todo, que somos mayoría de licenciadas, que somos mayoría en las universidades, muchos hombres siguen ridiculizando nuestra capacidad intelectual. Sin duda eso demuestra que ni ellos mismos la tienen pero ¿ qué fin puede perseguir que una mujer no estudie? La incultura ha hecho que durante milenios las mujeres seamos ciudadanos de segunda, una masa analfabeta desconocedora de sus derechos que ha hecho todo lo que se le ha pedido. A eso quieren seguir jugando los machos del siglo XXI: a que no sepamos nada y vivamos con el miedo y las supersticiones de antaño.

Y es algo similar a lo que hace la Iglesia católica. Aunque ataca a las mujeres con sus discursos de risa, recordando que somos poco más que un mero instrumento para la procreación de futuros machos alfa y futuras escobas barrenderas, nada les haría más felices que dejáramos los estudios, que no leyéramos, que no habláramos y solo nos abriéramos de piernas cuando el marido quisiera y que hiciéramos la comida. Pero hombres idiotas: la iglesia católica también quiere que vosotros no sepáis nada, para que siguiérais anclados a sus órdenes. Así que no os las deis tan de gallitos.

El machismo ha sobrevivido a nuestros tiempos y aquí está, en Internet, en los diarios, en la vida corriente, recordando que ellos son los que mandan y los que tienen el poder. Absolutamente patético.

El extraño caso del cambiador de bebés

Llevo muchos años yendo de restaurantes, bares, buffets libres, parques de atracciones, etc… muchos años yendo y no fue hasta este fin de semana que me di cuenta de una cosa: los cambiadores de bebés siempre están en los lavabos femeninos.

En algún moderno lugar podemos encontrar que la zona para cambiar los bebés es independiente, como en los nuevos centros comerciales, donde los lavabos son una hilera de retretes donde no hay lugar para los cambiadores. En este caso, se encuentran fuera.

Pero en un lugar normal, en un restaurante por ejemplo, casi siempre nos encontraremos que es la madre la que se ve obligada a cambiar al bebé porque el hombre no tiene en su lavabo un cambiador. Con lo que en el imaginario colectivo se considera mejor poner este servicio donde las mujeres, ya que son ellas las que han de dejar de comer para ir a atender al bebé. Es lo que se espera.

Y diréis, ¿ es que has entrado en el lavabo masculino? No, he estado preguntando a los hombres si alguna vez en su vida han visto el cambiador en el lavabo masculino y la respuesta ha sido no.

Así que para la sociedad es la mujer la que va a molestarse, interrumpir su velada, la que tiene que hacerse cuidado del hombre, por qué… ¿ cómo va a encargarse un hombre de sus hijos? ¿ cómo va a levantarse de la mesa un hombre para limpiar las cacas de su hija/hijo? ¿ cómo? Es impensable!!!! Ellos solo les ponen el apellido para promover su estirpe pero la sociedad sabe que no los cuidan, que son las mujeres las que lo hacen.

Que nadie se preocupe. Las mujeres de todo el mundo están siempre dispuestas a cuidar de sus hijos sin importarles interrumpir su cena o diversión. Es para lo que hemos nacido.

En qué estamos equivocadas las mujeres

  1. En que el amor cambia a las personas. Es una vil y vulgar mentira. Si tu novio es idiota lo será siempre. Porque tú le quieras eso no le convertirá nunca en mejor persona, sino todo lo contrario.
  2. Mejor es tener pareja. Otra estupidez.
  3. Una mujer sin hijos es un campo sin flores. Valiente chorrada. Ni que tuviéramos el deber de quedarnos preñadas ni de cuidar Gremlins.
  4. Si estamos cuatro días sin comer nada, adelgazaremos. Y lo recuperarás todo en un día.
  5. A un hombre se le conquista por el estómago. Sutil manera de decir que lo único que pretenden es que cocinemos para ellos toda la vida.
  6. Si te quiere, te pedirá que te cases con él. ¿ Desde cuándo el amor tiene que ver con el matrimonio?
  7. Dejar de hacer algo que nos gusta porque a él no le gusta. Da igual, puede ser desde quedar con las amigas hasta el corte de pelo o ver una serie de televisión.
  8. Debemos de servir a los demás. No, no y no. ¿ Acaso los hombres no tienen manos?
  9. Abandonar nuestros sueños por formar a una familia. ¿ No es estúpida de por sí esta frase?
  10. Hacer cosas que no deseamos con tal de no discutir. Muy propio.

Feminismo radical para rebeldes sin causa (IV)

Hay una frase sobre el feudalismo que me viene a la mente una y otra vez: “los hombros del campesino soportaban la gran carga feudal” en referencia a que es el campesino el que con su trabajo paga los grandes tributos y caprichos de la incipiente monarquía europea. Esta frase siempre me ha considerado otra idea: porque el campesino podía soportar la gran carga feudal pero me parece, que la que estaba debajo de todo, es y ha sido siempre, la mujer.

Debajo de un campesino siempre había una mujer que lo pasaba peor, porque además de todo, era la que hacía las cosas en la casa, la que cuidaba de los críos, la que cada mes sufriría los dolores de regla en silencio. La que cuando encima de todo iba a misa el cura de recordaba sin cesar que ella era la mala de la creación y que la humanidad sufría porque no supo no comerse una manzana.

A partir de ahí una idea peregrina me asalta la cabeza: el esclavismo. Siglos y siglos de esclavismo y semi esclavismo en Europa que acabaron en el siglo XIX. Sé que alguien puede pensar que ahora somos también un poco esclavos y que ciertas leyes no nos favorecen en absoluto, pero yo soy de la idea de que sí, que el esclavismo existe, pero se ha camuflado de otra manera.

El esclavismo desde mitad del siglo XIX se orientó en una dirección bien clara: la necesidad de que la casa y la prole estuviera bien atendida. Nada mejor que domésticas en condiciones infra humanas, que servicio 24 horas que lo hiciera todo por dos míseros duros, muy bien justificados por la mala situación económica europea. Sirvientes. Un trabajo que no me parece indigno: más indignos son los que necesitan de sirvientes y necesitan de estar por encima de ellos para considerarse importantes.

El siglo XX cambió esta jerarquía tan decimonónica, gracias a un par de guerras y a la modernidad imparable de los vientos frescos que nos sacudían. La servidumbre quedó para las grandes, grandes familias con inmensas posesiones y maravillas de la ciencia, apareció la clase media, tal y como la conocemos hoy día. Una clase media que sin clasismos de ningún tipo se divide en baja, media y alta. A ella llegaron personas procedentes de otras clases: de la baja, personas que prosperaron, de la alta, personas que calleron en desgracia y de entre la clase media, también se intercambiaron papeles.

Lo triste de la clase media es que normalmente se quiere saltar al siguiente escalón. Pero no por unas ganas sanas de mejorar tu vida sino por la demoníaca sensación de querer ser más que los demás. ¿ Y qué forma más rápida y fácil que ser el dueño de alguien? Alguien que te pertenezca, que te haga la comida, que te de las zapatillas cuando llegas, que te planche la ropa, que te lo de todo, que te idolatre. Pero para entonces la esclavitud está prohibida y pagar una sirvienta 24 horas queda fuera de la economía de la clase media. ¿ Cómo conseguir esto? Muy sencillo: pon un ama de casa en tu vida.

Siempre he considerado que la necesidad de muchos hombres de que la mujer esté en casa es por su egoismo de: tener alguien a su servicio, estar por encima de alguien y poderle mandar. Las incansables campañas en contra de la mujer, en pro de su lugar en el hogar, dándole consejos (más bien órdenes) de cómo tratar a su marido, de ser su fiel perrita faldera y postergar sus deseos de persona adulta para nunca, es lo más cercano a una esclava que nos podamos imaginar.

¿ No creéis que la política que se está perpetuando en la España de 2012 mucho tiene que ver con la franquista de la sección femenina? Mucho me temo que sí. Se están haciendo leyes para joder más a la mujer y poner más difícil su acceso a un empleo como Dios manda, intentando devolverla a la cocina de la que nunca debió salir.

Tener una mujer que se te quede en casa es lo más cercano a un esclavo para la socorrida clase media, para esos hombres que se creen los amos del universo, incapaces de plantarle cara a su jefe pero muy capaces de gritarle a la esposa si la cena no le gusta.

Esa es la esclavitud del siglo XXI.

Unos días de retiro

He estado unos días fuera de casa. Días en los que me ha dado por pensar en varias cosas, la mayoría relacionadas con el feminismo. Quizá sea porque he estado leyendo varios libros feministas. Puede ser. Mi cabeza, incapaz de desconectar, vuelve una y otra vez sobre las mismas ideas, llegando esta vez a la triste conclusión de que mi lucha por crear un debate, un grupo, un lugar de encuentro o lo que sea que pueda llegar a lograr, va a ser algo realmente difícil.

Lamentablemente, a la inmensa mayoría de las mujeres no les importa el feminismo. Por incultura, ignorancia, falta de ganas, un entorno que la presiona… por lo que sea. Mayoritariamente porque nunca se han parado un segundo a pensar y analizar el mundo que las rodea, la realidad en la que viven. Por eso el feminismo no podrá erradicar las lacras de la sociedad.

Pero esta vez he ido más allá en mis cabilaciones y creo haber encontrado la razón por la que el feminismo no tiene futuro y si me apuráis, ni presente:

Hemos interiorizado tanto los estereotipos, la violencia, la presión, las mentiras, los tópicos y las acusaciones en contra de las mujeres que al no detectarlas (culturalmente) como violencia de género, no nos rebelamos, los aceptamos y nos callamos.

Ejemplicemos esto: si vamos por la calle caminando y alguien nos grita “¡ Gilipollas! ¡ Imbécil!” y nos da una patada, muy probablemente reaccionemos antes este ataque. Sin embargo ¿ por qué las mujeres no se sienten agredidas cuando un gobierno quiere recortar nuestra libertades? ¿ por qué cuando una pareja se divorcia flota en el ambiente que la culpa es de ella? ¿ por qué no reaccionamos cuando desde la prensa nos llegan mil y una noticias sobre la imposición de la perfección en la mujer? ¿ por qué la gente se cree lo de la superwoman capaz de trabajar, criar hijos, hacer fantásticas cenas y además ser un volcán en la cama?

Las mujeres nos hemos acostumbrado a muchas situaciones de violencia en las que somos incapaces de detectarla como tal. No nos damos cuenta de que es violencia sobre entender que la mujer será siempre la que deje de trabajar cuando se necesite en casa, que los números de las mujeres maltratadas no son solo números, que las mujeres en la televisión sean cada vez más modelos que profesionales.

Hemos aceptado los ataques continuos hacia nuestra persona basados en los tópicos: por ejemplo, que nosotras cocinamos, que somos unas cotillas, que solo queremos un hombre que nos mantenga, que solo queremos ser madres, que todas queremos casarnos, que lo dejaríamos todo por amor. Y lo que es más: nos hemos creído lo de que la culpa siempre es nuestra: si el hombre está mal vestido somos nosotras las que no les hemos planchado, que si ellos no comen algo es porque no se lo cocinamos, que si nos separamos es nuestra culpa, que si pasa lo que pasa, la culpa en de la mujer porque ellos se conoce que no han hecho nada malo en su vida nunca.

Las mujeres hemos tomado por normal que las modelos sean las mujeres de refencia en un inmenso ataque a nuestra dignidad como mujer, ya que profesiones como la de modelo no pueden suponer ningún ejemplo a las demás mujeres y lo que es peor, ya vemos como normal que el aspecto de la mujer empiece a regir la política de contratación en otros empleos, como el de periodista, actriz, cantante o secretaria (campo donde la imagen de la mujer ha sufrido sus más profundas vergüenzas, ya que se ha contratado a mujeres como secretarias por estar buenas durante muchos años).

Tenemos que aprender a reaccionar ante los ataques o sino no conseguiremos nunca avanzar en nada. Hemos de luchar contra los tópicos, quejarnos cuando algo sea incorrecto, demostrar que los hombres y las mujeres machistas no son más que idiotas, que nadie nos puede poner una etiqueta de madre, cuidadora, esclava, ama de casa, cocinera, por el simple hecho de ser mujer.

Quejaos siempre. No os conformeis jamás. Denunciad lo que os indigne. Subversad sin límites.